
1825. Muere Antonio Salieri, en un asilo en Viena. Parece que, en su locura, se inculpó de haber asesinado a Mozart. Absolutamente nadie le creyó.
Fue discípulo de Tartini y de Glück, y maestro de Beethoven, Schubert y Liszt. Exitoso compositor de óperas, fue admirado y querido por sus pares. Después de la muerte de Mozart, su viuda (Contanze) le confió la educación musical de su hijo Franz Xaver Mozart (excelente, también, aunque poco prolífico).
Es de resaltar que la película de Forman (basada en el libro de Schaffer, a su vez inspirado en un texto de Pushkin) es excelente, aunque pura ficción.
Parece que el recelo que Mozart tenía por Salieri fue inculcado por el paranoico de su padre. En realidad, Salieri no tenía ningún motivo para conspirar contra Wolfgang, ya que en vida gozaba de más prestigio que él. Además, fue amigo de otros alemanes, también amigos de Mozart, como Haydn.
Su funeral fue multitudinario. Schubert en persona dirigió la misa de Réquiem que el mismo Salieri compusiera años atrás.

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